En algún lugar bajo la lluvia siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz. Jean Anouilh
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miércoles, 3 de mayo de 2017

Adoptar o comprar: lo importante es una tenencia responsable de los animales

En este tercer reportaje sobre adopciones hablamos con Minerva, dueña de una galga adoptada con muchos miedos del pasado: "Como personas es importante no estar nerviosos con ella. Tener mucha paciencia. Es adaptarte tú a ella, más que ella a ti".

Tomado de MunDiario.com


Gala. / Instagram @gala_galga

Minerva tiene 27 años y es técnico laboral. Gala es su primer perro, una galga de cuatro años que adoptó hace casi dos años en la Fundación Benjamín Mehnert de Sevilla, una organización sin ánimo de lucro que centra su labor en el salvamento, recuperación y reubicación de galgos en hogares de familia, proporcionándoles una nueva oportunidad como animales de compañía.

Minerva es una de esas muchas personas que nunca han tenido perro pero que un día decidieron compartir su vida con uno. El motivo, mudarse con su pareja a una casa y pensar en llenar ese espacio con alguien más. Suena a decisión de tener un hijo pero es que tener un perro también es una gran responsabilidad que implica renuncias y costes económicos. “Un perro te hace compañía, te obliga a moverte, a ir a sitios... Te ata mucho pero pensamos que nos recompensaba”, me cuenta Minerva.

El primer contacto con Gala fue a través de una pantalla, buscando por Internet. La vieron y les gustó. Llamaron a la Fundación Benjamín Mehnert y comenzaron un proceso que califica de “tedioso” pero “necesario”. “Te hacen un tipo de entrevista muy exhaustiva. Te preguntan qué estilo de vida tienes, dónde vives, características de tu casa, tus horarios… Al principio te choca porque tú solo quieres adoptar un animal, no quieres nada raro. Pero al final lo acabas entendiendo porque no solo se trata de encontrar el perro que te guste a ti sino también tiene que ser recíproco, que el perro se adapte a ti”, explica Minerva.


Gala con su dueña Minerva. / Instagram @gala_galga

Como la mayoría de los perros de protectoras o fundaciones, Gala tiene un pasado. Comenzando por el nombre: se llamaba Melodi y pertenecía a un gitano del barrio Las 3000 viviendas de Sevilla. No la cuidaba bien y acabó en la Fundación gracias a una vecina que se percató de la mala tenencia del animal. Minerva no conoce más detalle y opina que “la historia de ella –antes de la adopción- es mejor no saberla porque te condiciona a ti de cómo la tratas”.  Gala resultó ser una galga con muchos miedos, las personas y los perros la aterran, al igual que los ruidos. “Lo pasa muy mal al no poder controlar nada fuera de casa”, cuenta Minerva. A su llegada a su nuevo hogar la perra no se movía de los rincones, no comía delante de ellos, no sabía subir y bajar escaleras… “Ahora bastante bien pero al principio fue terrible”, dice Minerva que habla muy claro respecto a los traumas de Gala: “si hubiese tenido más información, no la hubiera adoptado a ella, hubiera adoptado a otro”. Pero confiesa que ahora no cambiaría nada.


Los primeros días en su nuevo hogar, Gala se acurrucaba en un rincón,
escondida. / Instagram @gala_galga

Ante los miedos que asolan a Gala, y aunque dentro del hogar ya es una perra equilibrada la queda mucho por superar en la calle, Minerva decidió crear una cuenta de Instagram “porque quería mostrar la evolución de un perro, en este caso un galgo, miedoso. Cómo supera poco a poco esas barreras que le frenan”.

Instagram de Gala

La pregunto qué han hecho para ayudarla a superar sus miedos. “Instinto”, me dice. “Es como un hijo, te sale de dentro. Yo creo que es paciencia, mucha paciencia y premiarla siempre que hace algo bueno”, dice Minerva que añade: “como personas es importante no estar nerviosos con ella. Y todo fluye. Es adaptarte tú a ella, más que ella a ti”.

Y respecto a las responsabilidades que se adquieren al tener un perro habla sobre todo de renuncias: “No poder irte un fin de semana y dejarla sola. Levantarse siempre pronto, aunque sea fin de semana, porque la perra tiene que salir”. Aspecto que todo aquel que quiera tener un perro debe saber. “No es un juguete. Es un ser vivo que depende de ti en tu casa”, dice Minerva. “Hay que darle de comer y seguir unos horarios [de comidas y paseos]. Tener su rato largo de paseo, no solo hacer pipi y para casa. Es como un niño pequeño. Un perro necesita una rutina”, añade.


Gala de paseo. / Instagram @gala_galga

Ante la pregunta de por qué adoptar y no comprar, Minerva avisa:  “No soy muy radical en eso y lo que voy a decir no le gustará a algunas personas”.  Y es que ella no ve tan mal comprar auqnue aboga por la adopción. “Si tú quieres un perro de determinada raza porque se ajusta a tu estilo de vida tampoco lo veo tan mal”, confiesa y recalca algo: “al fin y al cabo consiste en una tenencia responsable de los animales”. También lanza una queja con respecto a la situación de las protectoras y/o fundaciones por la falta de recursos que tienen y la poca o nula ayuda que reciben del Estado en forma de subvenciones. “No se lo ponen nada fácil”, dice. “Yo no compraría un animal pero tampoco estoy tan en contra de que se compre siempre y cuando se asuma una responsabilidad de cuidar a ese animal. Si tú quieres tener una camada y vender los cachorros no me parece bien pero tampoco lo considero algo escandaloso siempre y cuando se sepa a quién se lo vas a vender y que esa persona haga una tenencia responsable”.

Al igual que en una adopción, la tenencia responsable es el pilar básico que sustenta la buena relación entre un perro y un humano.

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