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domingo, 8 de enero de 2017

Las trampas y el veneno matan cada año a más de 200 animales en Castilla y León

Osos, lobos y aves rapaces son las especies más afectadas en Castilla y León.

Artículo de M. Gajate, tomado de ABC.es


Un grupo de osos pardos. ABC (Pin it)

Su supervivencia pende de un hilo desde los noventa. A ellos se destinan cada año medios y fondos para tratar de hacer que pierdan el apellido de «en peligro de extinción». Sin embargo, estos esfuerzos se siguen viendo truncados cuando la mano del hombre vuelve a poner una piedra en el camino. Hace mes y medio se halló el cadáver de una osa adulta en la provincia de León a causa de un lazo similar a los que se usan para cazar ilegalmente jabalíes. Su caso no es aislado. En los últimos catorce años son 59 los animales de distintas especies que han muerto en Castilla y León por trampas como ésa o similares y a ellos se suman los más de 4.300 que han fallecido envenenados en dos décadas. Entre unos y otros motivos, el saldo medio es de 220 ejemplares perecidos cada doce meses por este tipo de acciones, siendo buena parte de ellos especies protegidas.

La caza furtiva, sería, así, uno de los principales problemas a los que se enfrentan especies protegidas como los osos. El caso con el que se cerró 2016 recordaba a precedentes en la misma comarca, como el del año 2008, cuando acabó malherido un oso en Páramo del Sil, o la muerte por disparo en el año 2006 de otro ejemplar en las proximidades de los Lagos de Burbia, según denuncia Ecologistas en Acción, que advierte de que se han encontrado otras trampas en las proximidades, que son de «similar acción destructiva al veneno, ya que no discrimina la especie afectada».

En el segundo de los casos, un estudio elaborado por WWF sobre la «Evolución del envenenamiento de fauna silvestre» en el medio natural alude a 1.908 los episodios de envenenamiento sucedidos entre 1992 y 2013 en la Comunidad, la que más ejemplares muertos acumula por estas causas (el 23,5% por ciento del total nacional). De acuerdo a esas cifras, se produjeron más de siete incidentes al mes y, de media, en cada uno fallecieron dos animales víctimas de cebos utilizados para el «control ilegal de predadores» en la gestión cinegética y la ganadería. De acuerdo a este estudio, en la mayoría de los casos las víctimas son las aves rapaces, seguidas de mamíferos domésticos, y entre ellas se cuelan especies protegidas como osos y lobos.

Así, aves como el águila imperial ibérica -cuya primera causa de muerte no natural son las electrocuciones con líneas eléctricas-, el buitre leonado y negro -la mayor parte de la población europea subsiste en España-, el milano real -en peligro de extinción- y el alimoche -especie «vulnerable» del Catálogo Español de Especies Amenazadas- son algunas de las más afectadas directa o indirectamente por cebos envenenados. Entre todas suman más de 1.600 casos entre 1990 y 2015 en Castilla y León. De acuerdo con el informe, la mayoría de ejemplares muertos se registra en primavera, por un lado por ser una de las épocas de caza, ya sea porque los animales comparten área con cotos o porque se alimentan de los cadáveres que puedan quedar en estos; y por otro, por ser fecha de viaje de las migratorias en la Península.

Sin esclarecer

El estudio se centra, además, en especies protegidas en la Comunidad, como el oso pardo. En la última década han aparecido siete ejemplares muertos en León y Palencia, frente a uno registrado en los tres lustros anteriores. Estas muertes en la población oriental siguen «sin esclarecerse» reconoce WWF. Abril, mayo y septiembre son los meses en los que más casos se han acumulado.

Otra especie a destacar es el lobo ibérico, protegida al sur del Duero y cinegética al norte, de manera que su mayor población en esta última zona evidentemente no autoriza su muerte arbitraria. En Castilla y León desde 1990 se han registrado sesenta ejemplares muertos, siendo León y Valladolid las provincias con más incidencia.

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