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miércoles, 5 de julio de 2017

Un año de cárcel por maltrato animal en El Rocío

El pasado 29 de junio se celebró el juicio, después de cuatro años, contra un propietario de equinos acusado de maltrato animal.

Artículo de Mauricio Hdez. Cervantes, tomado de El Mundo.es


Dos de las yeguas rescatadas en El Rocío en 2014.
Foto: EL REFUGIO DEL BURRITO

Un mes después de la celebración de El Rocío, esta peregrinación vuelve a ser noticia. El pasado 29 de junio se celebró el juicio, después de cuatro años, contra un propietario de equinos acusado de maltrato animal. La denuncia fue interpuesta por El Refugio del Burrito, la subsidiaria de la ONG británica The Donkey Sanctuary (El santuario del burro), durante las fiestas de la Blanca Paloma de 2014.

El propietario ha sido declarado culpable por un delito de maltrato animal, por lo que se le ha condenado a un año de cárcel, a tres años de inhabilitación para el comercio o trabajo con animales y a pagar los gastos de los cuidados y la atención veterinaria de esos animales, que será asumida por El Refugio del Burrito. Así lo declara Verónica Sánchez, directora de la organización, que fue citada a juicio. Además, agrega que el juez pidió para el infractor 180 días de servicio comunitario.


Todo sucedió durante los primeros días de junio del 2014 en la explanada de la ermita de El Rocío (Almonte, Huelva). Bajo un sol abrasador, se encontraban Nani, Clara y Máximo: dos yeguas y un caballo famélicos y exhaustos. Los equinos estaban exhibidos con monturas para ser alquilados por horas, y su apariencia llamó la atención de Verónica y su equipo, quienes se acercaron al propietario, apoyados por el Seprona, para sugerirle que les quitara las sillas de montar y evitar que sufrieran heridas. En ese momento, descubrieron las llagas, heridas y rozaduras en el cuerpo de los animales. También encontraron a Malacara, un poni que chorreaba sangre de la nariz, debido al uso de la serreta (una especie de freno de hierro dentado colocado en la nariz de los equinos), que estaba siendo alquilado en las mismas condiciones de maltrato.

"Se le retiraron los animales al propietario y fueron examinados, primero, por nuestro veterinario y especialista en equinos, y después solicitamos la presencia del veterinario oficial de la Oficina Comarcal Agraria. Él ratificó con un informe el estado de los animales", asegura Verónica Sánchez. Y fue justo después de estos hechos cuando interpuso la demanda. "Jamás pensé que fuera a durar tanto tiempo. Desconozco cuáles son las razones de ello, pero lo importante es que se ha hecho justicia para los animales maltratados", declara a EL MUNDO.

El delito de maltrato animal fue cometido en 2014, un año antes de la reforma del Código Penal, cuando la inhabilitación sólo se imponía al "comercio" y al "trabajo" con animales, no así a su tenencia. Sin embargo, desde 2015 la condena por maltrato de animales también supone la inhabilitación para tener cualquier tipo de animales. Es por eso que al propietario del presente caso sólo se le ha prohibido el comercio y el trabajo, pero no la tenencia.

La yegua Nani vivió dos años más a raíz del incidente. Máximo, el caballo, solamente uno, debido a una diarrea crónica y a su pésimo estado físico. Clara, la otra yegua, fue la que se encontraba en peores condiciones en el momento de su rescate, teniendo que ser sacrificada un mes después de liberarla de su dueño. Sus días terminaron en las instalaciones del refugio en Bodonal de la Sierra (Badajoz) y Fuente de la Piedra (Málaga) en donde tuvieron una segunda oportunidad junto a más de 250 equinos. Malacara aún vive. Le falta un ojo y tiene artrosis, pero son cuatro años ya desde que sorteó la muerte en El Rocío.