En algún lugar bajo la lluvia siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz. Jean Anouilh
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lunes, 14 de marzo de 2016

Historias de heroínas anónimas que rescatan a perros abandonados

Los cuidan y atienden en veterinarias hasta que se recuperan y pueden ser adoptados. "Lo más lindo es ver cómo les cambia la mirada cuando llegan y cuando se van”, destacan. Buscan crear conciencia entre la sociedad para que no haya más abandonos.

Tomado de Diario Democracia



Junín.- Son perros que deambularon sin dirección por las calles juninenses, con frío y mucha hambre. La gran mayoria de ellos fueron abandonados y, muchas veces, maltratados.
Pero también tuvieron la suerte de encontrar a personas que los rescataron y cuidaron de ellos en los momentos más difíciles.

Ellas son mujeres que, además de estudiar, trabajar y cuidar a sus respectivas familias, se dedican a rescatar animales, brindarles un espacio digno para vivir y fomentar adopciones responsables.
Los perros pasan sus días en los hogares de estas rescatistas, hasta que se recuperan y pueden ser adoptados por otra familia. 




"Llegan en las peores condiciones", destaca Licia Luján Perón (29), una joven juninense que, además de sus labores profesionales, se dedica a rescatar animales de la calle.
Su tarea como proteccionista comenzó hace 6 años, cuidando perros de su barrio y  colaborando con el  centro de Zoonosis.

Luego del fallecimiento de su abuela, su compromiso se acentuó. “En ese momento me metí de lleno a recatar animales, ellos eran mi cable a tierra, mi compañía, una vía de escape al momento que estaba atravesando”, cuenta Licia.

Ella define su tarea como un estilo de vida y su razón de ser, aunque el tiempo que le dedica a esa actividad se divide con sus dos trabajos, como niñera y como empleada de una veterinaria.
“Lamentablemente los perros que rescato o que me tiran en mi casa están muy mal, enfermos de sarna, con tumores, famélicos, con dificultades motoras y también accidentados”, detalla.

Hoy en día tiene 19 animales que alimenta a diario con su propio salario. “Prácticamente todo mi sueldo y el de mi novio se nos va en alimentar a los perros, nosotros vivimos con lo justo y necesario, si bien la gente si pido siempre me ayuda, yo siento que es mi responsabilidad por haberlos traído", sostiene.
Y agrega: "cada perro que rescato me deja una enseñanza, lo más lindo es ver cómo les cambia la mirada cuando llegan y cuando se van”.




Licia destacó que ahora existe un poco más de conciencia acerca del cuidado de los animales, pero que aún persisten muchos casos de crueldad animal.

“No se puede creer tanta maldad... vi perros con patas atadas, perros llenos de sarna, crías recién nacidas tiradas a la intemperie”

Es por ello que su objetivo se centra en lograr adopciones responsables para “poder cerrar el círculo, la mayor satisfacción es que un perro rescatado encuentre una familia que lo cuide y también los que los más chicos aprendan el cuidado de los animales para que en las generaciones futuras algo cambie”, concluye esperanzada.

"Deben ser respetados y protegidos"

Alicia Oliva (44) nació en Buenos Aires y a los 19 años se radicó en Junín. Su tarea como proteccionista comenzó a muy temprana edad, cuidando animales que encontraba en la calle.

A los 22 años se estableció en un campo ubicado en las afueras de la Ciudad, lo que le dio la oportunidad de tener un espacio amplio y adecuado para albergar a una gran cantidad de perros.

Alicia sostiene que ser proteccionista es “arduo, agotador y desgastante, hay que rescatar animales de la calle, animales enfermos, accidentados, animales que están piel y huesos, es salir prácticamente a diario a recorrer veterinarias, es llorar cuando las cosas no salen como esperamos o llegamos tarde a socorrerlos”.

Explica que semejante responsabilidad atraviesa su vida los 365 días del año. “Yo me levanto muy temprano para alimentar a los perros, luego me voy a trabajar y vuelvo lo más rápido que puedo porque sé que ellos me están esperando, muchas veces me cuesta explicarle a mi hijo que un sábado nos tenemos que quedar en casa para bañar a los perros o llevarlos al veterinario, muchísimas veces postergamos nuestras vidas por ellos”.

Sin embargo, destaca que  la felicidad que siente cuando logra sacar adelante a un perro o conseguirle una familia es lo que más la motiva a seguir adelante.

“Ojalá  llegue el día en que el común de la gente entienda que los animales deben ser respetados, protegidos, amparados, y nosotras, las que rescatamos, que dejamos horas, días, angustia, dolor e impotencia por ellos, no tengamos tanto trabajo por hacer. Entonces sabremos que todo este sacrificio, todos nuestros años de  lucha no han sido en vano”, concluye Alicia. 




Una luchadora con quince perros

Silvina Coppola (53) es una juninense que dedica gran parte de las horas de su día a rescatar animales. Desde muy chica estuvo rodeada de perros a los que siempre cuidó pero su tarea como proteccionista comenzó con un hecho puntual que le cambió su vida.

“Había un perro llamado Lázaro en Zoonosis que estaba en muy malas condiciones que lo iban a sacrificar, entonces me animé y me lo llevé a mi casa. Seguí las indicaciones del veterinario y un día mi hija me dice: "Lázaro está parado". Cuando lo vi, lo abracé y supe a que había venido a este mundo; me llenó el alma”, cuenta Silvina con ojos vidriosos.

Actualmente en su casa tiene más de 15 perros que rescata de situaciones complicadas.

“Me da mucha impotencia la perversión y maltrato y que no se condene a los maltratadores. Es tan triste verlos. Recuerdo la historia de mi perro Luciano, que fue rescatado de un basural previamente a ser quemado íntegramente, haberlo cuidado y haberles podido enseñar a mis hijos el cuidado hacia los animales, es algo impagable”, reflexiona.

“Agradezco a la vida que hoy en día haya mucha gente como yo. Aunque posterguemos nuestra vida, cuando logramos recuperar un animal es una enorme satisfacción y un lugar más para poder rescatar a otro perro que sufra maltrato”, cuenta Silvina.

"Gracias a las redes sociales logramos que la gente se involucre mucho más, por lo menos ahora muchos nos llaman y nos avisan y eso es un gran paso para que esta situación cambie un poco”, finaliza Silvina. 

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