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martes, 29 de marzo de 2016

El gran negocio de enterrar animales

Como hacían los egipcios, las mascotas reciben funerales dignos de humanos. Una fosa de lujo cuesta 5.000 euros.

Artículo de Lucía Martín, tomado de El Mundo


Olmo Calvo.

Puede que quien no haya compartido nunca su vida con una mascota no lo entienda, pero los vínculos que se establecen entre un animal y su dueño pueden llegar a ser muy profundos... incluso después de la muerte. Los egipcios ya lo sentían así hace miles de años, como atestiguan sus cementerios de toros, chacales, carneros y gacelas, enterrados con toda clase de ceremonias y envueltos en sudarios de lino y esteras.

Hoy, enterrar a los animales se hace sobre todo por cariño. Sin llegar al extremo de Peggy Guggenheim, hija del magnate estadounidense, que está enterrada en el Museo Guggenheim de Venecia con todas sus mascotas, en España han florecido los cementerios de animales.

En Madrid, en la localidad de Arganda del Rey, existe uno de los más grandes: El Último Parque. Allí ofrecen no sólo fosas para enterrarlos, sino también servicio de recogida, en domicilio y clínica veterinaria, e incineración. ¿Cuánto cuesta una fosa? Pues, igual que con los humanos, depende de la zona del recinto y de los materiales. Si es en la mejor zona, unos 5.000 euros, con lápida de mármol o granito. Las demás oscilan entre 780 euros y 130 euros de una mini fosa para una mascota que no supere el kilo de peso.




Pero los hay que prefieren la incineración. En Cáceres está Incimaex, una de las decenas de incineradoras de mascotas que hay en España. «Cada vez se solicitan más servicios funerarios para poder dar un final digno a los animales a los que damos nuestro afecto», comenta Begoña, una de las fundadoras.

Allí ofrecen incineraciones colectivas (50 euros) e individuales. En las colectivas, cada animal va en un sudario, con un precinto que lo identifica. En la individual, la más cara (270 euros), el horno se enciende para una única mascota: «Los dueños suelen quedarse en la sala de espera, desde la que ven el proceso, y después se les da una urna precintada acompañada de un certificado avalado por el colegio de veterinarios», explica.

Perros, gatos, loros, hurones y canarios son los animales que más reciben. A pesar del precio, la incineración individual es la más demandada. Incluso hay días con lista de espera. Todo un negocio.

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