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martes, 8 de septiembre de 2015

Animales exóticos en la vía urbana

Una iguana en Bami y un poni en Alcosa soprenden a los viandantes y obligan a la Policía a intervenir.

Artículo de María Ortega, tomado de Diario de Sevilla.es


Una iguana en Bami, un poni en Alcosa y un mono en el Polígono Sur. La tendencia de adquirir NAC (Nuevos Animales de Compañía) no es nueva en Sevilla y puede suponer un peligro tanto para los ciudadanos como para los animales. Una especie exótica no ha de estar siempre en peligro de extinción. Tenerla como mascota puede ser lícito cuando se cuente con el Cites, el certificado que garantiza que el comercio del animal está permitido.

Cuando la especie está considerada potencialmente peligrosa, su dueño debe seguir unas medidas de seguridad particulares, que dependen del animal. Un pitbull, por ejemplo, puede salir a la calle siempre que tenga bozal y esté atado. Sin embargo, una iguana de más de dos kilos debe permanecer siempre en un terrario y el propietario tiene que garantizar que no salga de él. "Decir que se ha escapado no es suficiente", explican fuentes policiales consultadas por este periódico.

La excusa no le sirvió a la dueña de este animal, que fue encontrado en las zonas comunes de un bloque de viviendas de Bami el pasado fin de semana. "El reptil, que mide más de dos metros, podría haberle propinado un latigazo y provocarle cortes de varios centímetros o morder a cualquier persona a la que se hubiera acercado" detalla Sánchez. Pero éste no es el único caso de una mascota fuera de lo común encontrada en la vía pública.

La cobra venenosa encontrada el pasado octubre en Triana fue un caso aún más grave, pues el reptil no contaba con el Cites. "Este certificado es el DNI de los animales", explica Sánchez. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil capturó al reptil mientras paseaba por el barrio. Tras una inspección en la vivienda del dueño, los guardias civiles se incautaron de otras dos serpientes que estaban metidas en cajas de plástico. El propietario, un joven de 28 años, fue imputado por una supuesta falta penal contra los intereses generales y por carecer de autorizaciones para la tenencia de los tres animales hallados.

Sin tampoco identificación ninguna fue encontrado en el Polígono Sur un mono amarrado con una cadena a un remolque. Los agentes recuerdan que el dueño del macaco gibraltareño no fue encontrado. Los agentes trasladaron el animal al zoosanitario, y posteriormente pasó a la reserva de El Castillo de las Guardas. Éste es el protocolo que siguen los policías, por norma general, cuando encuentran un animal en la vía pública sin que lo reclame un ciudadano.

Las órganos encargados de este tipo de actuaciones son la Línea Verde y la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local. "Éstos, en ocasiones, piden asesoramiento al Seprona o trabajan en común con éste", añade Sánchez. Las actuaciones policiales pueden llevarse a cabo por instancias de los ciudadanos o de oficio; es decir, que los agentes que estén patrullando detecten la presencia de un animal. De esta última forma se intervino, según recuerdan fuentes policiales, con un poni en el Parque Alcosa. Aunque no se trata de una especie exótica, su paseo por el mercadillo del barrio sorprendió a los viandantes. En este caso, los agentes estaban controlando la venta ambulante cuando se toparon con el caballo, que circulaba libremente entre los clientes que rastreaban los puestos. El equino llevaba chip y finalmente pudo ser devuelto a su dueño, aunque a éste se le sancionó con penas pecuniarias.

Cuando se trata de un animal protegido, éste se traslada al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (Creas). Así habría sucedido con la cigüeña que fue atropellada hace tres semanas en Bellavista, a pesar de que el conductor trató de esquivarla. Aunque la Policía activó el protocolo y realizó las gestiones pertinentes con el Creas, no se pudo salvar la vida del animal. Tampoco llegaron al centro de recuperación unas tortugas moras que se vendían ilegalmente en el mercadillo del Charco de la Pava. "Eran una especie de secano y, sin embargo, las tenían metidas en agua", señala el portavoz de prensa de la Policía.

Un destino menos trágico lo tuvo el pavo Bartolo, que provocó muchas risas en la Feria de hace dos años. El entonces delegado de Movilidad y Seguridad, Demetrio Cabello, en su parte de incidencias anunció lo que nadie se podía esperar: "Hay un pavo en la Feria". El ave, que estaba en época de celo, había huido del Parque de María Luisa para aparearse en la frontera del recinto ferial y fue atisbado en el entorno de la Avenida Cardenal Ilundain.

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