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miércoles, 29 de octubre de 2014

Muy rigurosa la ley que protege los animales en Puerto Rico

Sin embargo, es necesario que más ciudadanos cooperen y denuncien los casos de maltrato.

Artículo de Daniel Rivera Vargas, tomado de El Nuevo Día.com

A mayor gravedad del delito, mayor la pena de cárcel, y las condenas bajo este
estatuto pueden ser de hasta 15 años. (GFR Media)
La semana pasada, un reporte policíaco daba cuenta de un robo en una residencia de Bayamón en el que la persona que lo perpetró cargó con cuatro televisores y otros artículos electrónicos y personales, así como con $300 en efectivo. Pero, más allá del robo de estos objetos y dinero, los escaladores mataron dos perros que pertenecían a los dueños de la casa.

Por este último delito, el delincuente se expone a 15 años de cárcel por cada mascota asesinada, para un máximo posible de 30 años, un ejemplo de lo rigurosa que es la Ley para el Bienestar y Protección de los Animales (Ley 154) y de la importancia que se le brinda a la vida y bienestar físico de los animales dentro de nuestro sistema jurídico, según contó a este diario la fiscal Lorna Colón, coordinadora en Bayamón de este estatuto.

"Es una de las leyes (de protección de animales) más estrictas de la nación (estadounidense)", dijo Colón.

Nueve personas están presas hoy día por maltratar animales, 67 fueron halladas culpables por actos relacionados y en el pasado mes de agosto, policías de toda la Isla recibieron 117 querellas por abusos contra perros, gatos, caballos, vacas o pájaros, esto bajo las disposiciones de la ley 154 de 2008.

Diferentes personas asociadas a este estatuto expresaron satisfacción con los resultados en la implementación de la ley, tanto por la participación de la ciudadanía como por el rol de las autoridades de ley y orden, aunque también reconocen que hay áreas para mejorar.

La ley ha sido muy efectiva en que la gente ha entendido, los ciudadanos, que es una ley bastante rigurosa, completa, y que se sienten en la tranquilidad que en la medida que se presenten las querellas se van a atender”, indicó la abogada Yolanda Álvarez, pasada presidenta de la comisión especial sobre derechos de los animales y directora para Puerto Rico del Humane Society de Estados Unidos e Internacional.

La Ley 154 fue el fruto de un proyecto por petición redactado en parte por Álvarez con el insumo de otros defensores de los derechos de los animales.

Para la fiscal Gretchen Pérez Catinchi, quien al aprobarse la ley en 2008, de inmediato comenzó a empaparse del estatuto y en la actualidad es coordinadora a nivel Isla de estos casos en el Departamento de Justicia, aseveró que el estatuto es un gran cambio a la ley anterior de maltrato de animales.

“Todo puede mejorar, pero hemos dado grandes pasos”, dijo Pérez Catinchi. “Yo entiendo que ha sido muy efectiva. Bajo la ley anterior, todos los delitos son menos grave, pero bajo esta ley la mayoría son delitos graves”, añadió la fiscal.

“El trabajo se ha realizado, hemos llevado casos a los tribunales y muchos de ellos salen culpables”, expresó, por su parte, la agente Cynthia Cruz Carrión, coordinadora de ley 154 en la Policía a nivel Isla, quien dijo que siempre lleva copia de la ley con ella porque es su “biblia”.

“La ley está completa, lo que hay que hacer es implementarla”, añadió.

Asimismo, la agente aclaró un aspecto que surge de las estadísticas y que llama la atención de quien las analiza: ¿Se están atendiendo los casos de manera apropiada en los tribunales? ¿Por qué si la estadísticas de un mes en la Policía reflejan 117 querellas, en todo un año fiscal los tribunales solo tienen 144 casos?

Cruz Carrión explicó que no todo lo que ellos anotan en los reportes de querellas son asuntos que requieren llevarse al tribunal.

“Ahí (en las querellas) se incluye todo; lo primero que hacemos es orientar a la persona de lo que dispone la ley, pero si se tiene que llevar al tribunal, lo llevamos”, indicó la oficial de la Policía.

En algunos casos, los agentes orientan a las personas sobre prácticas ciudadanas de antaño que hoy día son ilegales bajo la 154.

“Antes, en los campos, la gente amarraba a sus perros de un palo de pana, pero ahora la ley lo prohíbe. Tú tienes que dejarlo suelto, en todo caso cercarle un pedazo (de la propiedad)”, indicó Cruz Carrión. 

Otras prácticas ciudadanas que actualmente son prohibidas serían, por ejemplo, llevar el animal en un auto sin cinturón o fuera de su jaula o “kennel”, tenerlo en la parte de atrás de una camioneta expuesto a las inclemencias del tiempo, entre otras.

A mayor gravedad del delito, mayor la pena de cárcel, y las condenas bajo este estatuto pueden ser de hasta 15 años. El Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) indicó que al 20 de octubre pasado había nueve personas presas por violaciones a esta ley. La pena mayor es la de un hombre que cumple 11 años y medio de cárcel, el resto cumple entre cuatro años y meses de cárcel.

El caso más reciente de un proceso judicial bajo esta ley fue el del policía Edgar Vélez Vélez, quien se declaró culpable el pasado 20 de octubre por patear a un gato en la comandancia de Bayamón y luego dejar al felino abandonado en un centro comercial. La sentencia recomendada en este caso fue el pago de una multa de $500 y 320 horas de labor comunitaria en un albergue de animales.

Sin embargo, el caso más sonado de violación a esta ley fue el de un hombre en la zona oeste, Georgie López Vigo, quien arrastró a una yegua desde un auto en movimiento y fue sentenciado a casi 12 años de cárcel en el 2010.

Tanto Álvarez, como Pérez Catinchi respaldan que haya personas en la cárcel por maltratar a un animal.

“El que maltrata a un animal es capaz de maltratar a un niño o a una mujer”, indicó la fiscal.

La fiscal agregó que la condena de cárcel suele ir atada a que la persona tenga antecedentes, como puede ser el maltrato a menores o la violencia de género. Agregó que las penas de violencia de género deberían ser más severas.

Por su parte, la licenciada Álvarez destacó que la ley 154 es considerada por organizaciones internacionales como una de los mejores 20 estatutos de protección de animales en el mundo.

“Los casos de violencia, no importa quién sea la víctima, son violencia y hay una conexión entre la violencia contra los animales y el maltrato a niños y mujeres”, aseguró la letrada. “El sufrimiento no está reservado a los seres humanos, por tanto, todo ser viviente tiene, debe, recibir un trato digno y justo”.

Asimismo, las entrevistadas comentaron que la Ley 154 no requiere enmiendas.

“Lo que necesitamos es mayor cooperación de la ciudadanía, que se denuncien los casos para poderlos procesar”, dijo la fiscal.

Para la agente Cruz Carrión, lo que es necesario es lograr que los municipios cumplan con la Ley de Municipios Autónomos, que los obliga a atender a los animales realengos y tenerlos en albergues.

La oficial policíaca dijo que muy pocos municipios cumplen con tener un albergue para los animales realengos, entre ellos San Juan, Ponce, Bayamón, Carolina y Mayagüez.

Mientras, Álvarez dijo que hay que trabajar en el cumplimiento de la imposición de multas “obligatorias” a aquellos que no son sentenciados a cárcel. La cuantía de esas multas empieza en $1,000 pero, a seis años de vigencia de la ley, y con 67 personas convictas solamente en el año fiscal 2012-2013, el fondo solo tiene $26,000 recaudados.

Agregó que una posible enmienda futura es asegurarse que ese dinero se destine a temas de maltrato de animales. En la actualidad, se destina a la Oficina Estatal para el Control de Animales (OECA), adscrita al Departamento de Salud (DS), y se usa para animales realengos.

Además, Álvarez expresó que ya se ha reunido con el superintendente José Caldero y desde principios del año próximo espera ofrecer adiestramientos a policías sobre la Ley 154 y educar sobre un trato humano a los animales. También, se estaría trabajando con cursos en la academia policíaca para los cadetes que serán policías en el futuro y con proyectos comunitarios como la Liga Atlética Policíaca. 

“Necesitamos un poco más de ‘enforcement’, de hacer cumplir la ley, por parte de la Policía o las diferentes áreas involucradas”, expresó la letrada.

“Siempre hay espacio para mejorar. En la medida que eduquemos más sobre la protección de animales a funcionarios de ley y orden y a la comunidad en general, la gente estaría mucho más dispuesta a radicar querellas y que los casos lleguen a su etapa final, y que la persona que maltrate a un animal sea convicta al extremo de la ley”, indicó Álvarez.

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