En algún lugar bajo la lluvia siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz. Jean Anouilh
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sábado, 23 de mayo de 2015

Cuba. “Entiendo que las personas no puedan ocuparse de los perros callejeros”

“En Cuba se han convertido en la imagen cotidiana de nuestro entorno. En cualquier lugar se puede encontrar una manada de perros sin dueño”.

Artículo de Pablo González, tomado de Cubanet.org

Perro callejero. Foto del autor.
LA HABANA, Cuba. -“En Cuba los perros callejeros se han convertido en la imagen cotidiana de nuestro entorno. En cualquier lugar se puede encontrar una manada de perros sin dueño. Tratan de hallar sustento para sobrevivir en los lugares más inmundos. Casi siempre andan revolviendo la basura. Los podemos ver en las aceras, plazas y, lo que es peor, en calles con tráfico. Orinan, defecan, y hasta se aparean en cualquier lugar. Pueden causar enfermedades. Los pobres, están sometidos al intenso calor, al frío y aguaceros”. Esto lo expresaron algunos jóvenes el día 12 de mayo, en el programa Ruta 5 del Canal Educativo de la Televisión Cubana.

Transmitido los martes en la tarde, el espacio dura solo veinte minutos y aborda temas sobre medio ambiente. Como todo sitio de opinión controlado por el gobierno, las denuncias y quejas terminaron formando parte de un discurso contradictorio. Por una parte, no se podía ocultar la situación deprimente que enfrentan los animales abandonados; por la otra, se ensalzaba la labor de las instituciones cubanas encargadas del cuidado de la flora y la fauna, como Aniplant.

Perro callejero. Foto del autor.

Sin embargo, según el propio sitio oficial de Aniplant, ellos son la única organización de protección animal permitida en Cuba. No obstante, se reconocen como independientes del gobierno, por lo cual no reciben ayuda de ningún tipo. En ese sentido, sus acciones se limitan a ofrecer algunas recomendaciones sobre salud y alimentación a aquellos que adopten un perro callejero o a ofrecer algunos datos sobre factores que han incidido en la disminución de las tallas en algunas razas, por ejemplo, señalan que, producto de los años de economía pobre, en Cuba los animales domésticos han sufrido un efecto evolutivo. El peso promedio de nuestros perros es de quince libras.

Un veterinario del poblado Wajay, en el municipio Boyeros, nos asegura que organizaciones de la Universidad de La Habana se han dedicado a recoger algunos de estos perros: “Les dan alimentos y les ponen un collar, pero no tienen recursos para quedarse con ellos y darles lugar (…). Muchos terminan atropellados por carros. Representan un peligro, causan accidentes (…). Entiendo que las personas no puedan ocuparse de los perros callejeros. Una vacuna cuesta diez dólares, y yo cobro alrededor de un dólar por cada consulta. No tengo licencia para trabajar. Si la saco sería como ponerme una soga al cuello”.

Ana González, que vive cerca del parque principal de Wajay, ofrece su testimonio: “Es injusto verlos por las calles sin cobija, ni alimentos, maltratados. Mordiéndose unos a otros por un poco de cualquier cosa en mal estado. Generalmente comida podrida, esto es triste. Hace varios días una perrita callejera estaba en celos y tenía alrededor de quince perros de diferentes tamaños detrás de ella. Se escondía debajo de unos latones de basura para que la dejaran tranquila. Sus pretendientes se caían a dentelladas y algunos inescrupulosos los apedreaban o disfrutaban el espectáculo. Pararon el tráfico por unos minutos. También los gatos se encuentran en una situación parecida”.

El de los perros callejeros es un problema que nos ha afectado por más de 50 años y, al no existir leyes regulatorias o de protección, no se vislumbra un remedio.

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