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lunes, 19 de septiembre de 2016

El hospital de los inocentes

Los Centros de Recuperación de Animales, situados en Valladolid, Burgos y Segovia, salvan a más de la mitad de los ejemplares ingresados.

Artículo de Álvaro Gómez, tomado de León Noticias.com


El búho, inmovilizado para poder intervenirle.

Castilla y León cuenta con espléndidas ciudades inundadas de monumentos históricos pero la fortuna de la comunidad no queda ahí, tiene una importancia indudable el patrimonio natural. La fauna silvestre de los montes de la región es tan representativa y necesaria como el Acueducto de Segovia o la Universidad de Salamanca. Por ello, entre otras cosas, se convierte en obligatoria su conservación, y en esta tarea los principales protagonistas son los Centros de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS). Con profesionales en diversas materias, estos centros están ubicados en Valladolid, Burgos y Segovia, contando además con dos Centros de Recepción de Animales Silvestres (CRF) en Zamora y Salamanca.


Los veterinarios atienden a un búho.


La actividad de los CRAS consigue que se liberen más de la mitad de los ejemplares que llegan a estos emplazamientos. En concreto, de los 1.438 animales que ingresaron en Valladolid en 2015, según los datos facilitados por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, el 56% se recuperaron y fueron devueltos por tanto a su hábitat. El 38% perdieron la vida –18% muertos y 20% sacrificados–. En total, fueron más de 51.000 animales los que ingresaron en estos centros en los más de 20 años que algunos llevan activos.


Uno de los voladeros del centro.

A pesar de que tienen cabida todas las especies, lo cierto es que los principales pacientes son aves que coparon nada menos que el 78% de los ingresados en Valladolid en el periodo de 2011 a 2015. Muy lejos de ellos se registran los los mamíferos con el 16%. Prácticamente lo mismo ocurre en el centro de Burgos donde los datos no varían mucho con respecto al centro vallisoletano –el 72% aves y el 23% mamíferos–. Las causas de ingreso más frecuente fueron por tanto la caída del nido de los pollos, además de los traumatismos sufridos por los animales de la fauna terrestre.


Entrada al centro de Burgos.

¿Cómo funcionan?

Para socorrer a los seres vivos que llegan a estos centros, los CRAS llevan a cabo una serie de funciones, cuya actividad principal es la atención veterinaria y rehabilitación de fauna silvestre. Además, se convierte en necesaria la continua vigilancia para detectar y controlar las enfermedades que pudieran extenderse, determinando también las diferentes causas de mortandad en los animales. Por último, estos centros colaboran con proyectos relacionados con la conservación de diferentes especies y con programas de educación y sensibilización ambiental.

Los centros cuentan con varias instalaciones adaptadas para las diferentes especies que son tratadas en ellos. Por lo general existe un edificio principal donde, a parte de un área administrativa, cuenta con una zona destinada a animales. En ese emplazamiento hay una unidad de vigilancia intensiva (UVI), una sala de curas y otra de cuarentena, así como una zona de comidas, otra de necropsias, un garaje y un almacén. Para el mantenimiento y recuperación de los animales, existen jaulones, voladeros y charcas para las especies acuáticas. El personal en el CRAS de Valladolid está compuesto por un veterinario y tres auxiliares, al igual que en Burgos. Por su parte, Segovia cuenta con un veterinario y dos cuidadores.

Por otro lado, la actividad de los centros es considerablemente mayor en verano que en invierno. En 2015, el CRAS de Valladolid recibió más de 300 animales en el mes de julio, más de seis veces el número de ejemplares que ingresaron en noviembre –no llegó a 50–. Son muchas las causas por las que los animales resultan heridos. Entre ellas, colisiones en tendidos eléctricos, disparos, atropellos, desnutrición o envenenamiento.

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