En algún lugar bajo la lluvia siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz. Jean Anouilh
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viernes, 24 de noviembre de 2017

La gran marea de los 9.000 perros de Peter

La hermosa gesta del holandés que salva perros españoles de la calle y les encuentra una familia en Europa. Ya lleva más de 9.000 envíos.

Artículo de Pepe Contreras, tomado de El Mundo.es

Los perros que Peter rescató con sus nuevos dueños en una playa de Holanda.
RENÉ OUDSHOORN / Cedida por PETER KOEKEBAKKER
Con su larga coleta recogida, aparenta que va de tipo duro, entre un estibador de Rotterdam y un motero amante del rock heavy, Peter Koekebakker (Holanda, 56 años) entra en uno de los boxes de su protectora de animales. Casi no le da tiempo a cerrar la verja cuando una nube de perros cae sobre su cuerpo, saltando, se diría que felices de encontrarse con quien, seguro, les ha salvado de la muerte. Termina en el suelo, entre risas, fuertes ladridos y algún arañazo en la barbilla. «Soy feliz aquí, hago lo que me gusta, ayudar a los animales». Peter está muy orgulloso de su labor. A los 33 años estuvo al frente de una gran compañía del sector de la construcción en Holanda, con 7.000 trabajadores, que era propiedad de su tío, «yo era su mano derecha, pero la empresa cerró». Cosas de la crisis y de la competencia feroz. «Ganaba unos 10.000 euros al mes, ahora gano mucho menos, pero es un salario digno, y me encuentro muy bien».

Su vida se ha llenado de amigos de cuatro patas, a los que reparte en adopción buscándoles nuevos hogares por medio mundo. Familias de acogida con corazón, como la del popular periodista holandés Rob Hoogland, que escribe su columna desde 1988 en el diario De Telegraaf. Gracias a Peter es el feliz propietario de un perro de agua cruzado que fue encontrado, con ocho meses, atado a un poste cerca de Algeciras. El holandés Peter Koekebakker, afincado en La Línea de la Concepción (Cádiz) desde hace 13 años, representa todo lo contrario que Carmen Marín, ex responsable del Parque Animal de Torremolinos (Málaga), que ha sido condenada a la pena de tres años y nueve meses de prisión como autora de un delito de maltrato animal por el exterminio de 1.200 animales en los últimos tres años, el período investigado por la autoridad judicial.

En cambio, Peter ha empleado los últimos 13 años en salvar a más de 9.000 perros, principalmente en el Campo de Gibraltar, que ha repartido por casas de acogida en 14 países. La mayoría ha tenido su segunda oportunidad en Alemania y Holanda, donde Koekebakker es muy apreciado por su trabajo contra el maltrato animal. El principal problema que existe en España, según Laura Duarte, portavoz del partido animalista Pacma, «es que no hay una ley marco a nivel estatal sobre protección animal, sino que cada comunidad autónoma tiene la suya y existen enormes diferencias entre unas y otras». Madrid, Cataluña y Galicia han impuesto ya el concepto del «sacrificio cero» basado en el «fomento de la adopción y de la esterilización», justo lo que Koekebakker viene haciendo en la última década en su refugio. «Nada de sacrificios: adopciones». Y es que, las constantes moratorias a la prohibición del sacrificio en refugios y perreras han terminado saturando los centros de recogida de animales.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil lleva contabilizados en España -desde el 1 de enero al pasado 30 de septiembre- 669 delitos de maltrato o abandono de animales domésticos con 390 detenidos e investigados, además de 9.501 infracciones de la normativa sobre animales de compañía, según los datos que aporta a Crónica. «Algo pasa en este país, no es normal», dice Peter.

21.000 metros cuadrados

El maltrato animal está castigado en el vigente Código Penal con penas de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales. Las voces exigiendo penas severas van creciendo. «En España no hay justicia animal, no tenemos una legislación única que impida que se registren casos como el de Torremolinos. Yo elevaría la pena por maltrato a ocho años, por lo menos. Los policías están frustrados. Cuando alguien mata un perro con un palo o una escopeta tiene que ir a la cárcel y prohibírle de por vida que pueda poseer un animal. La Justicia tiene que cambiar», afirma el singular holandés mientras recorre los 21.000 metros cuadrados de su refugio, que funciona bajo la cobertura de Prodean, una protectora pro derechos de los animales creada en 2005.

Los animales antes de partir a su nueva vida.
Cedida por PETER KOEKEBAKKER
Si bien los perros son mayoría en la instalación, Inma Burrea, técnico de enfermería de profesión, presume del cuidado especial que brinda a los gatos, que se pasan todo el día escuchando RNE Clásica. «La música los tranquiliza cambian radicalmente. Y así el que los adopte finalmente se los encontrará relajados. Me encantan los animales», dice. La estancia está muy limpia, hay muñecos, color y calor. Y gatos zalameros deseando salir de allí. Es la primera impresión que causan.

«Inma es una de las 11 personas que tenemos contratadas para el cuidado de los animales», tercia Peter Koekebakker, en cuyo diario (accesible en www.animalinneed.com), va contando día a día sus experiencias, la salvación de cientos de animales cada año. Tanto la Policía (local de La Línea y Nacional) como la Guardia Civil mantienen un estrecho contacto con la protectora, cuyo abogado formula denuncias por maltrato animal cuando les es posible identificar a los autores.

Encuentro en Holanda

Peter lleva cuatro años reuniendo en una playa holandesa -Noorwijk aan Zee (Langevelderslag)- a las familias que acogieron los perros campogibraltareños. En su país natal tiene 700 voluntarios que colaboran activamente, muchos de ellos realizando importantes donaciones.

«En el último encuentro tuvimos más de mil perros, fue el pasado 4 de septiembre, algo muy emocionante, todo un récord y una ocasión muy bonita para intercambiar experiencias e historias, que por cierto comentan las mismas familias en una web que tenemos además de la página de Facebook», explica Peter junto a Ana Borrallo, la presidenta de la fundación Prodean. A su lado, dos empleados, Luis y Lucía se emplean a fondo con la limpieza de los boxes de los perros. La pareja se encarga además de la vigilancia nocturna. Viven entre una caravana y habitaciones cedidas por Prodean.

Todos los perros tienen nombre antes de partir hacia su nuevo hogar: Estela, Wina, Yuli, Mikki, Chabeli, Copito, Tascha o Pedro. La normalización legal y sanitaria, los cuidados y el transporte de cada animal para la adopción cuestan 240 euros y el índice de fracaso de las acogidas es muy bajo. Los gastos fluctúan por lo que Peter ha decidido usar el transporte por carretera mejor que el avión, donde sólo se pueden facturar cinco perros por aeronave.

En el refugio de Peter hay otras especies. Entre ellas destaca el buitre Barney.
«Además tenemos 40 caballos, 12 burros, un par de mulos y 30 cerdos,
cuatro cabras, gallinas, patos, conejos», asegura Koekebakker.
Cedida por PETER KOEKEBAKKER
«Lo del aeropuerto, sobre todo el de Málaga, con tanta gente y a veces retrasos, provoca mucho estrés en los animales, por lo que hemos optado por agrupar los traslados y llevarlos en un camión acondicionado especialmente por un transportista alemán. Van dos conductores y una cuidadora que se preocupa constantemente del bienestar de los animales. Todo funciona muy bien».

Una pequeña placa

La mayoría de los boxes en la protectora de Peter tienen una pequeña placa con nombres de benefactores cuyas donaciones son esenciales para el funcionamiento de la instalación cuyo presupuesto mensual llega a superar, en ocasiones, los 24.000 euros «algo que ocurre cuando estamos al máximo de nuestra capacidad». Pedro y su esposa viven en Manilva, donde se dedican a recoger y vender antigüedades, y tienen una tienda. Parte de sus beneficios van a la protectora. Peter confiesa, sin pesar, que lleva 13 años aportando de 2.000 a 3.000 euros mensuales.

Les donan muebles como aportación: «Salimos adelante gracias a la gente que le importa los animales. Hay quien me dice "toma Pedro, un piano, para la protectora". O una caja de herramientas, "véndela y úsala para afrontar los gastos"». El teléfono de Koekebakker no para. Deja de hablar cuando pasa junto a un dálmata. «Tuvo suerte al caer porque lo tiraron desde un tercer piso a la calle, lo hemos recuperado y ahí lo ves, saltando feliz», afirma Ana Borrallo. Ambos están contentos por recientes decisiones judiciales que suponen avances para impedir casos como ése.

La última es la de la juez gallega Pilar de Lara, quien estos días ha notificado un auto novedoso contra el maltrato animal por el que ha dictado orden de alejamiento de dos vecinos de Lugo por haber defenestrado -supuestamente- a su perra, que sufrió fracturas en las patas traseras. La magistrada afirma en su auto que «quien desprecia la vida hasta el punto de maltratar o abandonar a un animal, habitualmente también despliega su instinto agresivo contra una mujer, los hijos, menores, ancianos, vecinos u otros ciudadanos a los que considera inferiores». Pacma considera fundamental por su parte que exista ya una Ley General de Bienestar y Protección de los Animales. La han bautizado como Ley Cero, ya que plantea cero sacrificio, cero circos, cero zoos, cero tauromaquia, etcétera», dice Laura Duarte...

El camión sale a las nueve y media con todos los informes legales para la circulación intracomunitaria (el documento Traces), y 12 horas después los perros son entregados a sus familias de adopción en Holanda o Alemania. «La cuidadora está atenta permanentemente a los animales». Koekebakker se aleja un poco, una sombra planea sobre el refugio: «Es Barney, un buitre que encontramos abatido en la carretera, lo tuvimos cinco semanas en la protectora hasta que se recuperó. Desde entonces va y viene cuando quiere». Los 9.000 perros salvados y el buitre Barney son ya parte de la gran familia de Peter.