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domingo, 19 de marzo de 2017

Agricultores piden más caza ante el daño de los animales en el campo

Reclaman ayudas para vallas electrificadas y más batidas para reducir las especies con superpoblación.

Artículo de J. A. MARRAHÍ, tomado de Las Provincias.es


El ataque del conejo. Daños producidos por conejos en troncos de naranjos.
Según los agricultores, se trata de la especie dañina mas extendida. ava-asaja

«En una noche arrasan explotaciones enteras de viñedos, cítricos, hortalizas o frutales. Causan daños en árboles, en riegos por goteo...». Las asociaciones de agricultores piden auxilio tras uno de los peores años por daños de la fauna al campo. Hasta el punto de solicitar cambios legales que amplíen la caza o ayudas para vallas eléctricas ante la invasión de jabalíes, ciervos, corzos o conejos.

AVA-Asaja, La Unió y la Federación de Caza de la Comunitat han formado un frente común que reclama «soluciones urgentes» a la administración. Están convencidos de que la fauna salvaje crece «fuera de control». Como publicó LAS PROVINCIAS, la acción de animales salvajes sobre el campo experimentó un aumento del 30% el año pasado, con pérdidas de 26 millones.

El sector reclama un plan de choque y reuniones con la consellera de Medio Ambiente, Elena Cebrián, y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues. A grandes rasgos, persiguen cambios legales que permitan reducir las especies con superpoblación y ayudas económicas para vallas electrificadas. También urgen sistemas de compensación de pérdidas. Buscan, en definitiva, «un equilibrio entre fauna silvestre e intereses agrarios» que, a su entender, se está rompiendo en desventaja de las personas que viven del campo.

¿Por qué aumenta la fauna salvaje? Tanto cazadores como agricultores apuntan al «abandono de tierras agrícolas, el aumento de la masa forestal, la disminución del número de cazadores y las duras limitaciones a la hora de ejercer su actividad». También creen que está influyendo la sequía. «Empobrece el hábitat natural de los animales y los obliga a bajar a zonas de cultivo a por agua y sustento». Este movimiento de jabalíes, por ejemplo, ha causado accidentes de tráfico con heridos en zonas de Castellón.

Ramón Mampel, presidente de La Unió de Llauradors i Ramders, fue víctima de uno de estos siniestros en diciembre de 2015. «Volvía a casa. Un trayecto entre La Jana y Traiguera. Un jabalí se me echó encima y no puede reaccionar. Acabé con el susto de mi vida y daños de 6.000 euros en el coche». Según el responsable agrario, «a los jabalíes ya se les ha visto por calles de Peñíscola o Benicarló».

Propuestas de los cazadores

Mampel habla incluso de «plaga» para referirse a la proliferación de la fauna que daña el campo. «La caza es más necesaria que nunca, no para eliminar las especies, sino para reducir su población a niveles razonables que no perjudiquen nuestra economía».

Vicente Seguí es presidente de la Federación de Caza de la Comunitat. Para que los cazadores puedan reducir ese exceso de animales que daña el campo considera indispensables una serie de cambios legales. Por ejemplo, «extender la temporada de caza de ganchos y batidas de jabalí». Otra clave es la «autorización administrativa de la caza en zonas de seguridad, como las próximas a carreteras, para disminuir la población o provocar el desplazamiento de jabalíes u otros animales de sus zonas de refugio».

Además, estima Seguí, habría que aumentar el cupo y períodos, según territorios, en la caza del corzo y la cabra montés. O prolongar la temporada de caza del conejo de monte en las zonas con sobrepoblación.

Pero existe otro problema: el del escaso relevo generacional en la afición por la caza. Para Seguí, es necesario que aumente el número de cazadores y eso pasaría por «dignificar la figura del cazador desde las administraciones, difundiendo la gestión de conservación medioambiental y de control poblacional que realiza el cazador». También reclama «acciones de fomento de la caza entre los jóvenes y las mujeres, ayudas para el mantenimiento de los cotos o facilitar los requisitos de acceso y la renovación de las licencias, sobre todo para los cazadores mayores, siempre con las debidas garantías».