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miércoles, 11 de febrero de 2015

“Pensé en salir a acariciar al osezno”

Óscar Montero cuenta su encuentro con la cría de oso en un pequeño pueblo de León.

Tomado de El País.com

El osezno que Montero encontró en las escaleras de su casa. Video: Atlas.
Foto: Ó. Montero. (EFE)
"Lo vi y pensé, qué animal más raro", cuenta Óscar Montero, vecino de Prioro (León) que se encontró con una cría de oso pardo en la escalera de su vivienda. Su primer impulso fue salir. "Pensé en ir a acariciarle", recuerda. Pero la prudencia ganó a la tentación.

La nieve se extendía como un manto sobre las calles y casas de este municipio de 400 habitantes, el sábado pasado. El temporal había incomunicado el municipio durante dos intensos días de frío invernal y los vecinos pasaban el fin de semana al calor de sus hogares. Lo mismo hacía Montero, de 26 años, que se disponía a encender la chimenea de la casa donde vive y se encontró, al mirar por la ventana, al osezno en la escalera de la vivienda.

"No me puse nervioso", asegura. Por el rabillo del ojo percibió, en medio de aquella marea de nieve, una mancha color pardo. "Hice la foto sin saber bien qué me iba a encontrar", asegura el joven, que decidió inmortalizar el momento desde la seguridad del interior. Una imagen en la que se ve a una cría de oso enterrada en nieve hasta el cuello y con la cara llena de copos. La instantánea se convirtió en segundos en una sensación en las redes sociales. "La foto se ha movido mucho, nunca pensé que iba a tener tanta repercusión", explica un tanto sobrepasado por el suceso.

El osezno, desorientado, había descendido por un monte cercano a la casa para hacer una excursión por el pueblo. Y en su aventura, posiblemente en busca de comida, se le había ocurrido subir, por las escaleras exteriores, a la segunda planta de la vivienda de Montero. "Me hizo ilusión verlo", afirma. 

Quiso acariciarlo, pero llamó antes a unos amigos, con los que vive en el pueblo, para comentarles y pedirles consejo. "Me dijeron que era peligroso, que al tratarse de una cría, la madre podría estar cerca", añade el joven, parco en palabras, quizás cansado de repetir su hazaña a los medios de comunicación, amigos y vecinos.

Algo más cauto, decidió continuar en la distancia su reportaje gráfico, aprovechando que el modelo seguía en la entrada. "Fui a hacer un vídeo con el teléfono y abrí la puerta de la vivienda, el animal se dio la vuelta y rápidamente se escabulló hacia el monte por detrás de la casa", cuenta.

No es la primera vez que un oso decide pasearse por el casco urbano de Prioro. El alcalde del municipio, Francisco José Escanciano, recuerda que hace 30 años un ejemplar adulto entró en busca de comida y atacó un corral de ovejas. Además, este verano aparecieron varias huellas en las inmediaciones y se avistó un oso con su cría.

Pero desde la Fundación Oso Pardo el mensaje es de cautela. Tras la investigación que este organismo ha iniciado al conocerse la noticia afirman que todo apunta a que se trata de un oso, pero que existen aún dudas razonables de que pueda tratarse de otro animal.

En la cordillera cantábrica hay 230 osos pardos, según datos de la Fundación Oso Pardo, y la pauta general de estos animales es que al llegar el invierno hibernen. "Hay casos de hembras con crías que no lo hacen porque permanecer activas, si tienen comida cerca, les puede compensar el esfuerzo energético que supone cuidar a los oseznos", explica Guillermo Palomero, presidente de la fundación.
Palomero prefiere no precipitarse al dar una respuesta al por qué el animal subió las escaleras de la vivienda de Montero, pero sí aclara que en la zona hay una osa con dos crías y que estos grupos familiares suelen ser bastante sólidos. Resulta, por tanto, "improbable que un osezno se separe de su madre, salvo que haya pasado algo".

Montero sigue impactado. Lleva solo dos años viviendo en Prioro, donde se trasladó porque unos amigos le ofrecieron vivir con ellos para echar una mano en las labores del pueblo. El joven, natural de Palencia, estaba en paro y aceptó. Había visto alguna vez caballos, vacas y algún jabalí por el pueblo, pero no esperaba encontrarse a una cría de oso pardo en la escalera.

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