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domingo, 26 de febrero de 2017

La historia de la elefanta Mara y el traslado de los grandes animales de ex Zoo en Argentina, un riesgo serio

Hay "tiempos animales" que ponen frenos. Sucede en el caso de Mara, elefanta de 48 años -suelen vivir 70 en promedio-, que sufrió un cautiverio agresivo (fue rescatada del ex circo Rodas y ahora vive allí junto a otros dos paquidermos en un espacio muy reducido), un viaje a una reserva afuera de la Argentina (como se está considerando) puede ser riesgoso.

Artículo de Vanesa Listek, tomado de Clarín.com


Elefantes. Viven hasta 70 años. Mara tiene 48. / Gentileza GCBA

Por esto, entre otras causas, la transformación del ex Zoo en un Ecoparque no es tarea sencilla. El bienestar de los animales que tienen que mudarse, sobre todo, los más grandes es un tema de preocupación y polémica.

Es que en el país no existen santuarios para ellos. Por lo tanto, hay que pensar Brasil, Estado Unidos y África. Y, aún en esos casos, no todos podrán sobrellevar el viaje: un proceso estresante que podría derivar en problemas cardíacos, por ejemplo.

Los veterinarios del ex Zoo, en general, no quieren sedarlos porque eso conlleva mayores riesgos. Para algunas especies que llevan años allí, la edad y problemas de salud imposibilitan más el traslado.
Ansiedad, miedo y taquicardia son sólo algunos de los detonantes que pueden hacer del viaje de Mara una experiencia traumática. Y llegar a destino, una odisea.


Sandra. Un fallo pionero la declaró persona no humana y reconoció sus
derechos.

Aunque, en general, los traslados son en avión, no en barco, para reducir el tiempo de viaje, deben hacerlos en cajas de madera o hierro enchapado, oscuras, para evitar que los animales se alteren con cualquier movimiento externo desconocido.

"Hay que entrenarlos durante meses para que se acostumbren al espacio reducido en el que van a viajar y aún así tampoco sabemos cómo van a reaccionar una vez que están adentro. Sucede que ellos sienten que pierden el control de lo que pasa y eso les produce mucho estrés", explicó a Clarín la veterinaria y subgerente de bienestar animal del Ecoparque, Ivana Iaquinta.

La especialista, además, indicó que hay muchas razones que no permiten "abrir las puertas del zoológico y llevarlos a otros lugares de un día para el otro". Son animales que no podrían sobrevivir en los ambientes naturales porque no conocen ni sus fuentes de alimento ni su predador natural, por lo tanto. "Liberarlos en un hábitat no controlado sería mandarlos a una muerte segura", afirma Iaquinta.


Jirafas. No se pueden trasladar en avión dado que miden más de tres metros.

En esto también coincidió Javier Goldschtein, coordinador de la Fundación Banco de Bosques: "Los animales del zoológico vivieron durante generaciones en cautiverio, por eso, siempre quedan en libertad controlada".

Asimismo, hay animales que viven en pareja o en familia, como los rinocerontes blancos (un macho y una hembra) y los grupos de chimpancés. "Para moverlos, hay que llevar al grupo entero. Así que le explicamos al público y a los funcionarios que no existe una fórmula matemática para el traslado", profundizó Iaquinta.

Cada animal es un caso para considerar y lo más importante para los especialistas que se encargan de su bienestar es evitar cualquier tipo de riesgo. Si no pueden adaptarse a las cajas, no podrán realizar el traslado, porque los animales no viajan dormidos. "Nunca nos arriesgaríamos a sedar animales grandes, porque el propio peso de sus órganos puede aplastar los pulmones, por ejemplo", comentó Iaquinta.


Oso. La vuelta a la vida en libertad es muy compleja. Les cuesta reconocer
el alimento, explican.

Sin embargo, aún hay una fuerte presión por parte de ONGs y miles de porteños que piden por la liberación de las especies del ex Zoo y hasta algunas pedidos para que se cierre el lugar. Por eso, el ministro de Modernización porteño, Andy Freire, dijo a Clarín que "uno de los grandes problemas que dejó el antiguo zoológico es que sobrepobló el predio".

"El plan de derivaciones que llevamos adelante tiene el objetivo no sólo de mejorar las condiciones de vida a los animales que se van, sino de garantizar un mayor bienestar a los que se quedan: los que no pueden ser derivados por problemas de salud o de destino, los que forman parte de los planes de conservación o los que pasan por el Centro de Rescate y Rehabilitación", continuó.

En tanto, una vez que se encuentra un lugar que cumple todos los requerimientos para llevar a los ejemplares, los trámites burocráticos que tienen que ver con protocolos sanitarios son engorrosos y pueden tardar mucho.

¿Sería posible cambiar el hogar de Mara? A pesar de todo lo que sufrió el espécimen de más de cuatro toneladas, para los veterinarios del lugar, llevarla a otro lado sería como "llevar un niño de 7 años a un sitio nuevo, y dejarlo allí".


Con visitas. Hay tres elefantas en el ex Zoo. Mara debe estar aislada de las
otras dos.

La elefanta, como otros animales del ex Zoo, tiene un alto nivel cognitivo y ella, en especial, entiende el lenguaje de señas de sus cuidadores. Por lo tanto, trasladarla sería como llevarla a lo desconocido.

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