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miércoles, 2 de junio de 2021

A juicio por dejar morir de hambre a dos perros en Verín: «No tenía economía para alimentarlos»

Uno de los animales, que pesaba diez kilos, tuvo que ser rescatado por el Seprona tras caer a una piscina de la que no podía salir.

Artículo de Marta Vázquez Fernández, tomado de La Voz de Galicia.es
M. V.

El 13 de julio del 2018 en el puesto de la Guardia Civil de Verín se recibió una llamada en la que se alertaba sobre la penosa situación de un perro que había caído a la piscina de una finca y llevaba horas intentando salir. En pocos minutos se presentaron en el lugar, una vivienda unifamiliar con finca de Queirugás, los agentes, quienes no esperaron a la llegada del dueño para entrar a socorrer al can. «Ante la premura de que se ahogara el perro, entramos y lo sacamos», constató el agente, que se encontró en aquel lugar con un panorama desolador. Turco, el pastor alemán que había caído al agua, y que lograron rescatar con vida aunque poco después tuvo que ser sacrificarlo, pesaba apenas diez kilos y se encontraba en un estado lamentable, con varias lesiones y un evidente estado de abandono. No era lo peor. En la misma finca fue localizada otra perra de la misma raza, también en aparente estado de inanición, que yacía muerta.

Este miércoles el hombre que, presuntamente, debía haberse ocupado de cuidar y alimentar a esos dos animales se sentó en el banquillo de los acusados del Juzgado Penal dos de Ourense para responder por el delito de maltrato animal continuado que le imputa la Fiscalía. Esta parte reclama una condena de dieciocho meses de cárcel para José Ramón N. G., quien sin embargo negó ante la jueza haberse comprometido a cuidar a los dos perros que durante años acompañaron y guardaron la casa de su padre después de que el progenitor se fuera a vivir a Canarias con uno de sus hijos. «Cuando mi padre se fue los animales se quedaron allí solos», explicó ante la jueza, advirtiendo que él «no tenía ni medios ni economía para mantenerlos». Negó asimismo haberse quedado a vivir en la vivienda familiar o haber acudido en ocasiones a cuidar a los animales, asegurando que ni siquiera tenía llaves.

Pero aquel 13 de julio José Ramón se presentó en la casa y reconoció a los agentes que sabía que la perra había muerto días antes, añadiendo que «tenía un tumor pero que no la había llevado al veterinario». Habría también asegurado que iba a dar de comer a los canes «cuando podía», lo que a juicio de la fiscala evidencia que sí era el responsable de cuidarlos, aunque no lo hizo con la diligencia debida.

La veterinaria que examinó a los animales tras ser localizados por los agentes del Seprona constató que «no murieron de viejos», sino de múltiples lesiones que tenían, provocadas por tumores diversos y parásitos. «Los perros estaban enfermos y por eso no comían», constató, reconociendo que el acusado también se presentó ante ella como el encargado de cuidarlos.

Así las cosas la representante de la Fiscalía solicitó que el acusado sea condenado, ya que era «quien tenía acceso a la vivienda y responsabilidad sobre los canes», al igual que otro hermano en su día acusado, pero hoy ya fallecido. La defensa no ve probado tal extremo y reclama la libre absolución. «Ojalá hubiera tenido los medios para no encontrarme en esta situación», dijo el investigado al hacer uso de su derecho a la última palabra. Ahora tendrá que decidir la jueza.

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